Algunos niños
tienen la suerte de tener parientes que están
interesados en ellos, de manera que salen a la
sociedad libre en forma periódica o esporádica. De esta forma empiezan a
conocer paulatinamente la existencia de un mundo diferente al de la cárcel con
lo que se allana, de alguna forma, su salida obligatoria al llegar a la edad
dispuesta por la ley. Incluso cuando la pena de la madre finaliza antes de que
lleguen a esa edad, siempre es beneficioso que el niño tenga idea de las formas
de actuar en “ese otro mundo” para que pueda comodarse en forma más o menos
satisfactoria a esa nueva vida. Más aún si ha nacido “entre rejas” necesitará
de elementos que le permitan asociar el mundo del encierro con el de la
libertad de una forma no disruptiva. Como no constituyen escenarios
complementarios, en tanto las reglas de convivencia son diferentes as ícomo los
modos de relacionamiento, se hace necesario un trabajo adicional que es trazar
un puente en la identidad del niño que le permite salir de ese mundo para incorporarse
en el otro sin atentar contra una identidad en formación. Este niño hipotético
tiene, por desgracia, muchas probabilidades de que en su nuevo mundo la
violencia sea el factor que una su vida previa con la actual. Dado que sus
madres y familias pertenecen a un sector de la población con escasez de
recursos materiales y simbólicos, que viven en la periferia de los núcleos
sociales de producción de normas de convivencia, y de decisiones políticas e
institucionales ,tienen escaso control sobre sus vidas. El quebrantamiento de
las leyes está entonces en el universo de posibilidades de estas familias
cualquiera sea la razón para cometer un delito: desde la elección de una vida
delictiva hasta la necesidad de dar alimento a los hijos.

Por otro lado, están aquellos niños que no tienen
parentela dispuesta a mostrarles ese otro escenario al que accederán en no
mucho tiempo, de tal forma que no conocen otro ambiente que no sea el
carcelario. Los niños que han nacido allí no pueden concebir, por razones obvias,
un entorno diferente de forma que están sobre- adaptados a condiciones de vida
por demás deficitarias. Si bien no hay estudios científicos longitudinales
sobre la vida de estos chicos después de la cárcel (Ferraro y Moe 2003), se
tiene alguna confirmación de que se van a vivir a barrios criminalizados o que
han tenido otros parientes detenidos, de forma tal que desde su salida de la
cárcel, con o sin su madre, están estigmatizados por una u otra razón. (Auyero
2000, Dodge y Pogrebien 2001, Easteal 2001, Richie 2001, Wacquant 2000).
Las
consecuencias de esta victimización “secundaria” o no mediata, por no ser ellos
mismos quienes hayan quebrado la ley sino parientes o bien porque sus barrios
son especialmente conocidos por ser considerados como “refugio de delincuentes”
y objeto de un mayor control policial y desaprobación social, serán un
obstáculo que deberán sortear; a diferencia de otros niños, tienen que esforzarse más y tener la suerte de mayores
oportunidades para adquirir
destrezas sociales que les permitan, por ejemplo,
escolarizarse, mantener vínculos de respeto con los otros, impedir las
adicciones, o evitar una ficticia (por el sufrimiento que acarrea) solución a
sus problemas convirtiéndose en personas abusadoras, depresivas, o anti-
sociales en sentido amplio.
El Estado casi nunca toma alguna medida reparadora
para con esta franja de niños que tienen una vulnerabilidad social específica
adquirida durante su primera socialización y que, entonces, están en una
desventaja que los singulariza. Al vivir en franjas de exclusión social, desde
un posible nacimiento traumático en una cárcel hasta una infancia carente de
posibilidades para un crecimiento y maduración física, emocional y cognitiva
que les permitan afrontar los problemas de la vida con dignidad, la respuesta
violenta será la que tendrá una fuerte presencia en la vida de estos niños.
Por esto es imprescindible la figura de ONGs dedicadas a mejorar la vida de éstos niños, o el caso de personas individuales, que a título personal estamos volcadas a mejorar ésta traumática situación: