El niño, evidentemente, no está
cumpliendo una condena, y por lo tanto se intenta adaptar el Módulo de Madres a
la vida del niño: el ritmo de las madres está en función de los horarios y de
las necesidades de los niños.
El niño duerme en la celda con su madre y hace
un horario normal: a las 9.30 van a la Escuela Infantil, en la que trabajan
cuatro técnicas especialistas en Educación Infantil que cubren las necesidades
de cuidado y enseñanza de los niños, y que funciona como cualquier escuela de
la Comunidad de Madrid: Hay tres aulas: una de 0 a 1 años, otra de 1 a 2 y otra
de 2 a 3.
Los niños desayunan con sus madres, y ellas
los llevan a la Escuela, donde están hasta las 4. 30 de la tarde.
Los niños tienen un menú especial, tienen un
pediatra que viene dos veces por semana y, en cuanto hace falta, los niños son
enviados al hospital de La Paz o al del Niño Jesús, en ambulancia.
La Escuela es muy
bonita: Las tres aulas tienen muchos juguetes, adornos infantiles,
números y letras de
colores en las paredes… En una de las aulas hay una ventanita para el guiñol.
Fuera hay un jardín, con columpios, y tres piscinas pequeñitas al fondo, donde
los niños se bañan en verano. Las
madres reciben información periódica de sus hijos: cómo comen, cómo va su aprendizaje… como en
cualquier Escuela de la Comunidad. Los fines de semana salen en acogimiento familiar, o con
voluntarios de la ONG en la que estaba participando.
Y en verano —la Escuela cierra en
agosto— van a un campamento con sus
madres, en Santa María de Huerta.
Los módulos para
mujeres. En la planta baja, una gran sala de estar, el patio, y los módulos de
actividades. Hacen manualidades y
después las venden.
Las celdas, que están
en el primer piso. Un pasillo largo y muchas puertas cerradas.
Una está abierta. Vemos
el interior de la celda: una cama, una cuna, algunos adornos, y juguetes y ropa
para el niño. La puerta metálica que se cierra por la noche y sólo se puede
abrir desde el control.
Todo un mundo el de la
cárcel, en el que se celebran bodas, bautizos, encuentros y desencuentros. Todo
un mundo rodeado por un muro: el muro que se ve siempre, al fondo, y que nunca
se puede escalar. Allí viven 30 niños. ¿Estarán mejor dentro o fuera? Una
pregunta difícil de contestar: dentro están con su madre; fuera, ella no está.

